La autoestima es una de las áreas más consistentemente afectadas en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), con un impacto que se extiende desde la infancia hasta la adultez. Sin embargo, es también uno de los aspectos menos abordados en las consultas, donde habitualmente el foco está puesto en los síntomas centrales (inatención, hiperactividad, impulsividad) y no en sus consecuencias emocionales acumuladas.
Un ciclo que se retroalimenta
La baja autoestima en el TDAH no es un rasgo de personalidad ni una consecuencia inevitable: es el resultado de un mecanismo identificable. Los síntomas centrales del trastorno generan llamados de atención frecuentes por parte de profesores, padres y pares, y experiencias reiteradas de fracaso escolar y social. Esta retroalimentación negativa sostenida en el tiempo va construyendo una imagen de sí mismo cada vez más negativa, que a su vez dificulta aún más el manejo de los síntomas, perpetuando el ciclo.
A este mecanismo se suma la desregulación emocional propia del TDAH. Los episodios frecuentes de frustración y la inestabilidad emocional no son hechos aislados, sino parte del mismo circuito que erosiona la autoestima, tanto en la infancia como en la adultez.
Almonte y Sepúlveda describen además que niños y niñas con TDAH tienden a construir una imagen personal poco realista de sí mismos, ya sea por sobrevaloración o por desvalorización, lo que genera esquemas cognitivos y afectivos distorsionados que derivan en distintos tipos de desajuste emocional y social.
Un impacto que no es igual para todos
La evidencia muestra diferencias importantes según el género. Los niños con TDAH suelen presentar mayor hiperactividad visible y un perfil de socialización más desajustado, pero paradójicamente tienden a mantener una autoestima relativamente mejor conservada que las niñas con la misma condición.
Las niñas y adolescentes con TDAH constituyen un grupo especialmente vulnerable. Presentan mayor timidez, retraimiento y perfeccionismo, se perciben a sí mismas como más ineficientes, y muestran tasas más altas de depresión, ansiedad e ideación suicida asociadas a esta baja autoestima. Son también más sensibles al impacto de eventos negativos de vida en comparación con los niños con TDAH.
La adultez: un diagnóstico que muchas veces llega tarde
En la adultez, la baja autoestima persiste y se asocia frecuentemente a sentimientos crónicos de frustración por la dificultad de manejar responsabilidades cotidianas, laborales y relacionales. Este patrón se complica especialmente en mujeres adultas, donde el TDAH suele estar subdiagnosticado o confundido con depresión, ansiedad o trastornos de personalidad. La razón es que los síntomas se solapan de forma significativa: inestabilidad emocional, baja autoestima, insomnio y frustración pueden explicarse, en apariencia, por cualquiera de estos diagnósticos, lo que retrasa la identificación correcta del TDAH de base.
Por qué el tratamiento debe ser integral
La baja autoestima asociada al TDAH no se corrige únicamente con tratamiento farmacológico. La evidencia respalda un abordaje multimodal que incluya:
- Psicoeducación, que permite resignificar las dificultades como parte de una condición neurobiológica y no como “defectos personales”.
- Psicoterapia, particularmente de orientación cognitivo-conductual, orientada a mejorar el autoconcepto, reducir distorsiones cognitivas y trabajar la regulación emocional.
- Orientación a padres y profesores, para reducir los mensajes negativos del entorno que, sin intención, refuerzan la baja autoestima.
- Farmacoterapia, que al reducir los síntomas centrales disminuye la acumulación de nuevos fracasos.
Una conclusión necesaria
Entender que la baja autoestima en el TDAH tiene un origen identificable y un mecanismo que se puede interrumpir es un primer paso fundamental, tanto para quienes viven con esta condición como para quienes los rodean. No se trata de falta de voluntad ni de carácter: se trata de una herida acumulada que, con el abordaje adecuado, sí se puede sanar.
Referencias bibliográficas
Almonte C, Sepúlveda C. Aspectos psicológicos del trastorno por déficit atencional con hiperactividad: autoconcepto y autoestima en niños y adolescentes. Rev Chil Pediatr.
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