13 de julio – Día Mundial del TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo más estudiados, pero también uno de los más incomprendidos. A pesar de los avances científicos, todavía existen muchos mitos que retrasan el diagnóstico y el acceso a un tratamiento adecuado.

Se estima que entre el 2,5 y el 5% de los adultos tiene TDAH, pero menos de uno de cada cinco ha sido diagnosticado o recibe tratamiento. Esto significa que millones de personas viven durante años pensando que son “desordenadas”, “flojas” o que simplemente “no se esfuerzan lo suficiente”, cuando en realidad existe una explicación médica para sus dificultades.

Con motivo del Día Mundial del TDAH, revisamos nueve de los mitos más frecuentes.


Mito 1: “El TDAH desaparece cuando uno crece”

Falso.

El TDAH no es un trastorno exclusivo de la infancia. Aproximadamente dos de cada tres niños con TDAH continúan presentando síntomas en la adolescencia y la adultez.

Lo que cambia es la forma en que se manifiesta. La hiperactividad física suele disminuir, pero aparecen otras dificultades como:

  • problemas para organizarse,
  • procrastinación,
  • olvidos frecuentes,
  • mala administración del tiempo,
  • sensación constante de tener la mente acelerada.

Muchos adultos reciben el diagnóstico recién cuando un hijo es evaluado y reconocen en sí mismos los mismos síntomas.


Mito 2: “El TDAH no existe; es una moda”

Falso.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo reconocido por las principales sociedades científicas del mundo.

Décadas de investigación han demostrado diferencias en el funcionamiento de redes cerebrales relacionadas con la atención, el autocontrol y las funciones ejecutivas. Además, tiene una fuerte base genética: alrededor del 80% del riesgo está determinado por factores hereditarios.

No es una excusa ni una etiqueta de moda.


Mito 3: “La culpa es de los padres o de una mala crianza”

Falso.

La educación influye en el comportamiento de cualquier niño, pero no causa TDAH.

Sabemos que se trata de un trastorno con una importante base biológica y genética. Pensar que es consecuencia de una mala crianza solo genera culpa en las familias y retrasa la búsqueda de ayuda.


Mito 4: “Los medicamentos para el TDAH producen adicción”

Falso.

Este es uno de los temores más frecuentes.

Cuando los estimulantes son indicados y controlados por un profesional, no aumentan el riesgo de desarrollar adicción. De hecho, varios estudios sugieren que tratar adecuadamente el TDAH puede disminuir el riesgo futuro de abuso de alcohol y otras sustancias.

El verdadero problema suele ser el TDAH no tratado, ya que algunas personas recurren a distintas sustancias intentando mejorar su concentración o controlar sus emociones.


Mito 5: “Si no era hiperactivo, no puede tener TDAH”

Falso.

Muchas personas, especialmente mujeres, presentan un predominio de síntomas de inatención sin hiperactividad evidente.

En adultos, el TDAH suele manifestarse como:

  • dificultad para concentrarse,
  • desorganización,
  • olvidos,
  • sensación de estar siempre atrasado,
  • dificultad para terminar tareas,
  • impulsividad en decisiones.

Por eso muchas personas pasan desapercibidas durante años.


Mito 6: “El TDAH solo afecta a niños o a hombres”

Falso.

El TDAH también afecta a las mujeres.

Durante muchos años se creyó que era mucho más frecuente en hombres porque las niñas suelen presentar menos hiperactividad y más síntomas de inatención, pasando inadvertidas.

Actualmente sabemos que muchas mujeres reciben el diagnóstico recién en la adultez, después de años siendo tratadas por ansiedad, depresión o agotamiento, sin reconocer que el TDAH era parte importante del problema.


Mito 7: “Si puede pasar horas jugando videojuegos, no tiene TDAH”

Falso.

El problema del TDAH no es la incapacidad para prestar atención.

El verdadero desafío está en regular la atención.

Muchas personas con TDAH pueden concentrarse intensamente en actividades que les resultan interesantes o muy estimulantes, fenómeno conocido como hiperfocalización.

En cambio, mantener la atención en tareas rutinarias o poco motivantes puede resultar extremadamente difícil.


Mito 8: “Hoy se diagnostica demasiado TDAH”

No en adultos.

Aunque en algunos contextos puede existir sobrediagnóstico infantil, la realidad en adultos es exactamente la contraria.

Se estima que menos del 20% de los adultos con TDAH están diagnosticados.

Muchas personas consultan durante años por ansiedad, depresión, insomnio, problemas laborales o dificultades académicas antes de descubrir que el TDAH era el origen de gran parte de sus dificultades.


Mito 9: “El TDAH solo afecta la concentración”

Falso.

El TDAH impacta mucho más que la atención.

Puede afectar:

  • el rendimiento académico y laboral,
  • las relaciones de pareja,
  • la autoestima,
  • el manejo del dinero,
  • la conducción de vehículos,
  • la regulación emocional,
  • la calidad del sueño.

Además, es frecuente que coexistiera con otros problemas de salud como ansiedad, depresión, trastornos del sueño o incluso migraña.

Por eso, un diagnóstico oportuno puede mejorar significativamente la calidad de vida.


Resumen

MitoLo que dice la evidencia
El TDAH desaparece en la adultezEn la mayoría de los casos persiste durante toda la vida
Es una moda o una invenciónEs un trastorno del neurodesarrollo con sólida evidencia científica
Lo produce una mala crianzaTiene una fuerte base genética y biológica
Los medicamentos generan adicciónNo aumentan el riesgo de adicción cuando se utilizan correctamente
Solo existe si hay hiperactividadMuchos adultos presentan principalmente inatención y dificultades ejecutivas
Solo afecta a hombresTambién afecta a mujeres, aunque con frecuencia se diagnostica más tarde
Si puede hiperconcentrarse, no tiene TDAHLa hiperfocalización forma parte del trastorno
Está sobrediagnosticadoEn adultos predomina el subdiagnóstico
Solo produce problemas de atenciónTambién afecta la organización, las emociones, el sueño y la vida diaria

El mensaje más importante

El TDAH no define a una persona, pero sí puede explicar muchas dificultades que han estado presentes durante años. Un diagnóstico adecuado no busca poner una etiqueta, sino comprender cómo funciona el cerebro para ofrecer estrategias y tratamientos que permitan desarrollar todo el potencial de cada persona.

Si te identificaste con varios de estos mitos o reconoces estos síntomas en alguien cercano, una evaluación por un profesional con experiencia en TDAH puede marcar una gran diferencia.

Referencias

  1. Faraone SV, Asherson P, Banaschewski T, et al. The World Federation of ADHD International Consensus Statement: 208 Evidence-based Conclusions About the Disorder. Neuroscience & Biobehavioral Reviews. 2021.
  2. Faraone SV, Biederman J, Mick E. The age-dependent decline of ADHD: a meta-analysis of follow-up studies.Psychological Medicine.
  3. Kooij JJS, Bijlenga D, Salerno L, et al. Updated European Consensus Statement on diagnosis and treatment of adult ADHD. European Psychiatry.
  4. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5-TR).
  5. Australian ADHD Professionals Association (AADPA). Australian Evidence-Based Clinical Practice Guideline for ADHD. 2024.


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