“Doctor, ¿será que va a llover? Porque ya me empezó la migraña.”

Si alguna vez has dicho esta frase, no estás solo. Muchas personas con migraña aseguran que pueden “sentir” la llegada de un sistema frontal antes incluso de que aparezcan las primeras gotas de lluvia. Durante años esto se consideró una simple percepción, pero hoy sabemos que existe evidencia científica que respalda que ciertos cambios atmosféricos pueden actuar como desencadenantes de una crisis de migraña.

Eso sí, hay un detalle importante: no ocurre en todas las personas.


El clima sí puede desencadenar una migraña

Los cambios meteorológicos se encuentran entre los cinco desencadenantes más frecuentes de migraña, junto con el estrés, el ayuno prolongado, las alteraciones del sueño y los cambios hormonales, según el Manual de Práctica Clínica en Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología.

Entre los factores climáticos que más se han estudiado destacan:

  • Cambios en la presión atmosférica
  • Temperatura
  • Humedad
  • Lluvia
  • Viento
  • Radiación solar

De todos ellos, el que cuenta con la evidencia más sólida es la presión barométrica.


La presión atmosférica: el principal culpable

La presión atmosférica corresponde al peso que ejerce el aire sobre la superficie terrestre. Antes de la llegada de un sistema frontal o una tormenta, esta presión suele disminuir.

Diversos estudios han demostrado que las bajadas de presión barométrica se asocian con:

  • Mayor frecuencia de ataques de migraña.
  • Crisis más intensas.
  • Episodios que duran más tiempo.

Incluso existen estudios experimentales donde personas con migraña fueron expuestas a ambientes con menor presión atmosférica, desarrollando cefalea durante la exposición y empeorando al volver a la presión habitual.

En otras palabras, no es la lluvia en sí la que desencadena la migraña, sino los cambios atmosféricos que ocurren antes y durante un frente de mal tiempo.


¿Y la lluvia?

La lluvia también parece tener un papel importante.

Las investigaciones muestran que los días con:

  • mayor humedad,
  • precipitaciones,
  • y cambios rápidos en las condiciones meteorológicas,

se asocian con un aumento del número de episodios de migraña en personas susceptibles.

Esto explica por qué muchas personas comienzan con síntomas horas antes de que empiece a llover.


¿Qué ocurre con el frío?

Curiosamente, el frío por sí solo no parece ser el problema.

Lo que realmente parece importar son los cambios bruscos de temperatura, especialmente cuando llegan junto con un sistema frontal.

Es decir, pasar rápidamente de un ambiente templado a uno frío y húmedo parece ser más relevante que vivir varios días con temperaturas bajas pero estables.


¿Por qué sucede esto?

Todavía no conocemos la respuesta definitiva, pero existen varias teorías.

La principal plantea que la disminución de la presión atmosférica activa el sistema trigémino-vascular, responsable del dolor durante la migraña.

También se cree que podrían participar:

  • estructuras del oído interno sensibles a los cambios de presión,
  • núcleos vestibulares del tronco cerebral,
  • activación del sistema nervioso autónomo,
  • y mecanismos inflamatorios relacionados con la migraña.

Probablemente no exista un único mecanismo, sino una combinación de varios procesos.


¿Qué pasa en Santiago durante el invierno?

Aunque no existen estudios específicos realizados en Santiago, las características climáticas de la ciudad hacen pensar que muchas personas podrían experimentar este fenómeno.

Durante el invierno suelen coincidir varios factores:

  • llegada de sistemas frontales,
  • descenso de la presión atmosférica,
  • aumento de la humedad,
  • lluvia,
  • cambios bruscos de temperatura,
  • y episodios de contaminación ambiental.

La evidencia reciente muestra que el frío y la humedad potencian el efecto de los contaminantes del aire (como el PM2.5), aumentando aún más el riesgo de presentar una crisis de migraña.

Por eso, muchas personas refieren que los peores meses suelen ser justamente los de invierno.


Pero hay algo muy importante…

No todas las personas con migraña reaccionan igual.

Algunos pacientes son extremadamente sensibles a los cambios climáticos, mientras que otros nunca presentan este desencadenante.

Incluso hay personas que parecen reaccionar a bajas presiones, mientras que otras lo hacen ante presiones altas o frente a cambios muy rápidos, independientemente de la dirección del cambio.

La migraña es una enfermedad muy individual.


¿Qué puedes hacer si sospechas que el clima desencadena tus migrañas?

Más que intentar controlar el tiempo, lo importante es conocer tu propio patrón.

Algunas recomendaciones útiles son:

  • Llevar un diario de migrañas registrando también el clima del día.
  • Identificar si las crisis aparecen antes de sistemas frontales o lluvias.
  • Mantener una buena hidratación y horarios regulares de sueño, especialmente cuando se anuncian cambios importantes del tiempo.
  • Evitar sumar otros desencadenantes (como ayuno, exceso de cafeína o falta de sueño) durante esos días.
  • Si tu neurólogo te ha indicado un tratamiento de rescate, úsalo precozmente cuando reconozcas el inicio de la crisis.

En resumen

La evidencia científica respalda que los cambios atmosféricos, especialmente la disminución de la presión barométrica, junto con la humedad y la lluvia, pueden desencadenar migrañas en personas susceptibles.

Sin embargo, la sensibilidad climática no es universal. Algunas personas son muy sensibles al clima y otras no presentan ninguna relación.

Si cada vez que llega un frente de mal tiempo aparece tu migraña, probablemente no sea una coincidencia.

Conocer tus desencadenantes es uno de los pasos más importantes para controlar mejor esta enfermedad.


Referencias

  • Sociedad Española de Neurología. Manual de Práctica Clínica en Cefaleas.
  • Kim et al. Weather factors and migraine: systematic review of environmental triggers.
  • Akgün et al. The relationship between meteorological variables and migraine attacks. 2021.
  • International Classification of Headache Disorders, 3rd edition (ICHD-3).


Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *