Si tienes migraña, probablemente hayas notado que algunos días la combinación de estrés, pocas horas de sueño y pasar muchas horas sin comer termina en dolor de cabeza. Un nuevo estudio publicado en Headache en 2026 aporta evidencia experimental interesante sobre esta relación.

¿Qué quiso investigar este estudio?

Los investigadores quisieron responder una pregunta sencilla:

¿El estrés y el ayuno pueden aumentar el riesgo de una crisis de migraña y, especialmente, qué ocurre cuando se combinan?

Para estudiarlo, evaluaron a personas de 18 a 65 años con migraña episódica. Los participantes realizaron distintas sesiones en las que se combinaba:

  • Ayuno durante aproximadamente 12 horas o alimentación habitual.
  • Una situación de estrés controlado o una situación sin estrés.

El estrés se provocó mediante una prueba en la que los participantes debían preparar y realizar una entrevista laboral frente a evaluadores y resolver tareas cognitivas.

¿Qué encontraron?

En total se analizaron 131 sesiones de laboratorio correspondientes a 74 personas. Durante las sesiones, las crisis de cefalea fueron relativamente poco frecuentes: solamente 8 cumplieron los criterios principales del estudio.

Sin embargo, apareció un patrón interesante.

La probabilidad estimada de desarrollar una crisis durante la sesión fue:

  • 3,8% cuando no había estrés ni ayuno.
  • 5,6% con ayuno, pero sin estrés.
  • 2,7% con estrés, pero sin ayuno.
  • 6,8% cuando se combinaban estrés y ayuno.

Es decir, la combinación de pasar muchas horas sin comer y estar bajo estrés fue la situación asociada con mayor probabilidad de aparición de dolor de cabeza.

Además, durante las 48 horas posteriores, el grupo sometido a estrés y ayuno también presentó una mayor frecuencia acumulada de nuevos ataques.

¿Significa esto que el ayuno provoca migraña?

No necesariamente.

Este estudio aporta evidencia experimental de que el ayuno podría aumentar la vulnerabilidad a una crisis, especialmente cuando coincide con estrés. Pero los resultados deben interpretarse con cautela.

El estudio originalmente estaba diseñado para incluir 212 participantes, pero finalmente solo 74 pudieron completar las evaluaciones debido a problemas de reclutamiento y financiamiento relacionados con la pandemia. Por esto, las estimaciones tienen bastante incertidumbre.

Además, la sesión de estrés siempre se realizó después de la sesión de control, por lo que no se puede descartar completamente que algunos efectos se debieran al orden de las visitas y no exclusivamente al estrés.

¿Y qué pasa con el estrés?

Aquí aparece algo especialmente interesante.

El estudio sugiere que el momento del estrés también puede importar. Algunas personas presentaron más ataques después de que la situación estresante había terminado.

Esto se relaciona con un fenómeno conocido como “migraña de relajación” o “let-down headache”: algunas personas pueden desarrollar una crisis cuando disminuye el estrés después de un período particularmente exigente.

Por ejemplo, alguien puede pasar toda la semana con mucho trabajo y presión y sentirse relativamente bien, pero presentar una migraña precisamente cuando llega el viernes por la tarde o comienza el fin de semana. El estudio observó un patrón compatible con este fenómeno.

¿Qué significa esto para una persona con migraña?

El mensaje no es que una persona con migraña deba vivir pendiente de cada posible “desencadenante”. La migraña es mucho más compleja que eso.

Pero sí hay una enseñanza práctica: intentar evitar la combinación de varios factores de vulnerabilidad al mismo tiempo.

Por ejemplo:

Día de mucho estrés + pocas horas de sueño + muchas horas sin comer + deshidratación = mayor vulnerabilidad a una crisis.

Mantener cierta regularidad puede ayudar:

  • Evitar pasar muchas horas sin comer si sabes que esto desencadena tus crisis.
  • Mantener una hidratación adecuada.
  • Intentar mantener horarios de sueño relativamente regulares.
  • Buscar estrategias para manejar períodos de estrés intenso.
  • Mantener correctamente el tratamiento preventivo si tienes migraña frecuente.
  • Llevar un registro de tus crisis para identificar tus propios patrones.

Los desencadenantes no son iguales para todos

Que el estrés o saltarse una comida pueda aumentar el riesgo no significa que necesariamente vaya a provocar una migraña cada vez.

De hecho, una de las características de este estudio fue la gran variabilidad entre las personas. Algunos participantes toleraban el ayuno sin problemas, mientras que otros parecían ser más sensibles. Los autores señalan que la respuesta al estrés y al ayuno probablemente depende de la vulnerabilidad individual.

Por eso, más que intentar evitar absolutamente todos los posibles desencadenantes, suele ser más útil identificar qué factores realmente se relacionan con tus propias crisis.

En resumen

Este estudio de 2026 aporta evidencia experimental preliminar de que el ayuno y el estrés podrían interactuar aumentando la vulnerabilidad a una crisis de migraña. El efecto fue más evidente cuando ambos factores estuvieron presentes al mismo tiempo.

Pero el estudio fue pequeño y tuvo importantes limitaciones, por lo que no demuestra que saltarse una comida vaya a provocar una migraña en todas las personas. Se necesitan estudios más grandes para confirmar esta relación y entender exactamente qué mecanismos están involucrados.

La idea práctica es sencilla: en personas susceptibles, mantener cierta regularidad en las comidas puede ser especialmente importante durante períodos de estrés.

Referencia

Houle TT, Sexton K, Lebowitz A, Chtay I, Patel T, Leffert L, Turner DP. Stress and fasting for inducing migraine attacks: A randomized 2 × 2 factorial crossover trial. Headache. 2026;66:1801-1811. doi:10.1111/head.70105.


Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *