Un roce en la cara, lavarse los dientes, afeitarse, hablar o incluso una corriente de aire pueden desencadenar un dolor facial tan intenso que el paciente comienza a evitar actividades cotidianas.

Una de las causas más características de este tipo de dolor es la neuralgia del trigémino, una enfermedad neurológica poco frecuente, pero altamente reconocible cuando se conoce su patrón clínico.

La buena noticia es que existen tratamientos muy efectivos, tanto farmacológicos como quirúrgicos.

¿Qué es la neuralgia del trigémino?

La neuralgia del trigémino es un trastorno doloroso que afecta al nervio trigémino (V par craneal), encargado de transmitir gran parte de la sensibilidad de la cara.

El dolor suele ser:

  • Unilateral.
  • Muy intenso.
  • Eléctrico, punzante o como una descarga.
  • De duración muy breve, desde una fracción de segundo hasta aproximadamente 2 minutos.
  • Recurrente, con múltiples episodios durante el día.
  • Desencadenado por estímulos que normalmente no deberían provocar dolor.

Los pacientes suelen describirlo de una manera muy gráfica:

“Es como si me dieran una descarga eléctrica en la cara.”

¿Dónde aparece el dolor?

El trigémino tiene tres grandes ramas:

V1: frente, cuero cabelludo anterior y región ocular.

V2: mejilla, nariz y labio superior.

V3: mandíbula y labio inferior.

Las ramas V2 y V3 son las que se afectan con mayor frecuencia.

El dolor generalmente permanece dentro del territorio de una rama o de ramas vecinas y no se extiende arbitrariamente por toda la cara.

El fenómeno de las “zonas gatillo”

Una de las características más típicas de la neuralgia del trigémino son las zonas gatillo.

Son áreas pequeñas de la cara donde un estímulo inocuo puede desencadenar una crisis.

Por ejemplo:

  • Cepillarse los dientes.
  • Masticar.
  • Hablar.
  • Sonreír.
  • Lavarse la cara.
  • Afeitarse.
  • Maquillarse.
  • Tocarse la cara.
  • Recibir una corriente de aire frío.

En algunos pacientes, el miedo a desencadenar una crisis puede ser tan importante que comienzan a comer menos, hablar menos o evitar lavarse la cara.

No es exageración: el dolor puede ser extraordinariamente intenso.

¿Por qué ocurre?

En muchos pacientes existe un conflicto neurovascular.

Una arteria o, con menor frecuencia, una vena puede contactar y comprimir la raíz del nervio trigémino cerca de su entrada al tronco cerebral.

Con el tiempo, esta compresión puede producir cambios en la estructura del nervio y favorecer fenómenos de desmielinización y transmisión anormal de impulsos.

Sin embargo, es importante hacer una distinción.

Encontrar un vaso en contacto con el trigémino en una resonancia no significa automáticamente que ese contacto sea la causa del dolor. Los contactos neurovasculares pueden encontrarse también en personas sin neuralgia.

Para hablar de neuralgia del trigémino clásica, la ICHD-3 requiere que exista compresión neurovascular acompañada de cambios morfológicos en la raíz del nervio, como atrofia o desplazamiento. (Ichd-3)

Tres tipos de neuralgia del trigémino

Actualmente se distinguen tres grandes categorías:

Neuralgia del trigémino clásica

Existe una compresión neurovascular demostrada, con cambios morfológicos en la raíz del trigémino.

Neuralgia del trigémino idiopática

No se identifica una causa estructural que explique la neuralgia.

Puede existir contacto entre un vaso y el nervio, pero sin evidencia de compresión con daño morfológico. (Ichd-3)

Neuralgia del trigémino secundaria

Existe otra enfermedad que explica la neuralgia.

Entre las causas se encuentran:

  • Esclerosis múltiple.
  • Tumores del ángulo pontocerebeloso.
  • Malformaciones vasculares.
  • Otras lesiones estructurales.

Por eso, especialmente ante presentaciones atípicas, es importante estudiar el nervio trigémino mediante resonancia magnética. (Ichd-3)

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es principalmente clínico.

La combinación de dolor eléctrico, breve, unilateral y desencadenado por estímulos inocuos es altamente característica.

La resonancia magnética cumple otro objetivo: buscar una causa secundaria y caracterizar la anatomía del nervio, incluyendo la eventual presencia de conflicto neurovascular.

Idealmente se utilizan secuencias de alta resolución dirigidas al trayecto del trigémino, asociadas según el caso a angio-RM. (PubMed)

Hay algunas situaciones que deben hacer pensar especialmente en una causa secundaria, como:

  • Inicio a edades jóvenes.
  • Dolor bilateral.
  • Alteraciones sensitivas persistentes en la cara.
  • Otros signos neurológicos.
  • Evolución atípica.
  • Mala respuesta al tratamiento habitual.

En pacientes jóvenes, particularmente cuando el cuadro es bilateral o existen otros signos neurológicos, debe considerarse especialmente la posibilidad de esclerosis múltiple.

¿Es lo mismo que una migraña?

No.

Aunque ambas pueden producir dolor facial, tienen características muy diferentes.

La migraña suele durar horas y puede acompañarse de náuseas, fotofobia y fonofobia.

La neuralgia del trigémino produce descargas eléctricas de segundos de duración, repetidas muchas veces al día y desencadenadas por estímulos específicos.

También puede existir una combinación de ambas enfermedades. Por eso, una historia clínica detallada es fundamental.

Tratamiento: ¿qué medicamentos se utilizan?

La carbamacepina es el tratamiento farmacológico con mayor evidencia y tradicionalmente se considera el fármaco de primera línea.

Puede utilizarse en dosis progresivas, habitualmente dentro del rango de 200–1200 mg/día, según respuesta y tolerancia.

La oxcarbazepina es una alternativa especialmente útil cuando existen problemas de tolerancia o interacciones farmacológicas con carbamacepina.

Las guías europeas consideran ambos medicamentos como opciones de primera elección. (PubMed)

Otros medicamentos que pueden utilizarse en pacientes seleccionados incluyen:

  • Lamotrigina.
  • Baclofeno.
  • Gabapentina.
  • Pregabalina.
  • Otros anticonvulsivantes en situaciones específicas.
  • Toxina botulínica tipo A en algunos casos refractarios.

La evidencia para estos tratamientos es menor que para carbamacepina y oxcarbazepina. (PubMed)

¿Qué efectos adversos debemos vigilar?

Carbamacepina y oxcarbazepina pueden producir:

  • Somnolencia.
  • Mareos.
  • Ataxia.
  • Diplopía.
  • Náuseas.
  • Hiponatremia, especialmente con oxcarbazepina.

La carbamacepina también puede producir alteraciones hematológicas, hepáticas y reacciones cutáneas graves, aunque estas últimas son poco frecuentes.

Por eso, la dosis debe ajustarse progresivamente y el tratamiento debe monitorizarse clínicamente y, cuando corresponda, mediante exámenes de laboratorio.

¿Cuándo considerar cirugía?

La cirugía debe considerarse cuando:

  • El dolor no se controla adecuadamente con medicamentos.
  • Los medicamentos producen efectos adversos importantes.
  • Se requieren dosis progresivamente mayores.
  • Existe una neuralgia clásica con conflicto neurovascular y el paciente es un buen candidato quirúrgico.

La cirugía no significa necesariamente “último recurso”.

En pacientes seleccionados, especialmente aquellos con neuralgia clásica y conflicto neurovascular, puede ser una alternativa muy efectiva y duradera.

Descompresión microvascular: la cirugía de referencia

La descompresión microvascular (MVD) consiste en separar el vaso que comprime al nervio trigémino y evitar que vuelva a ejercer presión sobre él.

Su principal ventaja es que busca tratar directamente el mecanismo causal, sin destruir deliberadamente el nervio.

Las guías de la European Academy of Neurology recomiendan la MVD como primera opción quirúrgica en pacientes con neuralgia trigeminal clásica cuando está indicada la cirugía. (PubMed)

No todos los pacientes son candidatos. La decisión depende de la edad, estado general, anatomía vascular, hallazgos en la resonancia, preferencias del paciente y experiencia del equipo neuroquirúrgico.

¿Qué otras alternativas quirúrgicas existen?

Cuando la descompresión microvascular no es adecuada o el riesgo quirúrgico es elevado, existen otras opciones.

Radiocirugía estereotáctica

Utiliza radiación focalizada sobre la raíz del trigémino.

Es menos invasiva, pero el alivio del dolor puede tardar semanas o meses en aparecer y existe riesgo de desarrollar alteraciones sensitivas.

Procedimientos percutáneos

Incluyen:

  • Compresión con balón.
  • Rizotomía por radiofrecuencia.
  • Inyección de glicerol.

Son procedimientos dirigidos al ganglio de Gasser o sus fibras y pueden ser particularmente útiles en pacientes mayores, con comorbilidades importantes o cuando no se desea una cirugía intracraneal.

La elección debe individualizarse. La evidencia disponible indica que la MVD suele ofrecer mayor durabilidad del alivio del dolor, mientras que las técnicas ablativas pueden ser atractivas cuando se busca un procedimiento menos invasivo. (PubMed)

¿Qué ha cambiado en los últimos años?

La comprensión de la neuralgia del trigémino ha avanzado bastante.

Hoy no se considera simplemente una enfermedad causada por “un vaso que toca un nervio”.

La evaluación integra:

Fenotipo clínico + resonancia de alta resolución + etiología + anatomía neurovascular + características del paciente.

Esto permite seleccionar mejor quién puede beneficiarse de una descompresión microvascular y quién probablemente se beneficiará más de una técnica percutánea o radiocirugía.

Además, se han refinado las técnicas quirúrgicas para los casos complejos, incluyendo aquellos asociados a dolicoectasia vertebrobasilar, donde la anatomía vascular puede hacer que la cirugía sea especialmente desafiante. Estudios recientes continúan evaluando las mejores estrategias de movilización y descompresión vascular en estos pacientes. (PubMed)

La edad por sí sola tampoco debería ser considerada automáticamente una contraindicación para la cirugía. Pacientes mayores cuidadosamente seleccionados pueden beneficiarse de la descompresión microvascular cuando su condición general y anatomía lo permiten. (PubMed)

Un detalle que puede confundir: lagrimeo y ojo rojo

Aunque la neuralgia del trigémino es fundamentalmente un dolor neuropático, algunos pacientes pueden presentar lagrimeo, ojo rojo u otros síntomas autonómicos durante las crisis.

Esto puede hacer que se confunda con cefaleas trigémino-autonómicas como SUNCT o SUNA.

La duración del ataque y, especialmente, el patrón de desencadenamiento son claves para diferenciarlas.

¿Cuándo consultar?

Un dolor facial nuevo, intenso y recurrente merece evaluación médica, especialmente cuando:

  • Aparece por primera vez en la adultez.
  • Es progresivo.
  • Existe pérdida de sensibilidad facial.
  • Hay debilidad facial u otros síntomas neurológicos.
  • El dolor es bilateral.
  • No responde al tratamiento habitual.
  • Existe una enfermedad neurológica asociada.

La neuralgia del trigémino puede ser extremadamente incapacitante, pero es una enfermedad tratable.

En resumen

La neuralgia del trigémino produce uno de los dolores más intensos que puede experimentar una persona, pero tiene un patrón clínico muy característico:

descargas eléctricas breves, unilaterales y desencadenadas por estímulos inocuos.

Reconocer este patrón permite evitar tratamientos innecesarios y orientar rápidamente el estudio.

La carbamacepina y la oxcarbazepina siguen siendo los principales tratamientos farmacológicos, mientras que la descompresión microvascular constituye la principal alternativa quirúrgica en pacientes con neuralgia clásica y conflicto neurovascular.

Y quizás lo más importante: un paciente con neuralgia del trigémino no debería resignarse a vivir con dolor facial intenso. Cuando el tratamiento farmacológico no funciona o no se tolera, existen alternativas quirúrgicas y procedimientos intervencionales que pueden cambiar radicalmente la evolución de la enfermedad.


Referencias

  1. Headache Classification Committee of the International Headache Society (IHS). The International Classification of Headache Disorders, 3rd edition. Cephalalgia. 2018;38(1):1-211. (Ichd-3)
  2. Bendtsen L, Zakrzewska JM, Abbott J, et al. European Academy of Neurology guideline on trigeminal neuralgia. Eur J Neurol. 2019;26(6):831-849. doi:10.1111/ene.13950. (PubMed)
  3. Cruccu G, Di Stefano G, Truini A. Trigeminal neuralgia: new classification and diagnostic grading for practice and research. Neurology. 2016;87(2):220-228.
  4. Bendtsen L, Moriguchi Y, et al. Advances in diagnosis, classification, pathophysiology, and management of trigeminal neuralgia. Lancet Neurol. 2020. doi:10.1016/S1474-4422(20)30233-7. (PubMed)
  5. Zakrzewska JM, Linskey ME. Trigeminal neuralgia. BMJ. 2014;348:g474.
  6. Allam AK, Sharma H, Larkin MB, Viswanathan A. Trigeminal Neuralgia: Diagnosis and Treatment. Neurol Clin. 2023;41(1):107-121. doi:10.1016/j.ncl.2022.09.001. (PubMed)
  7. Zakrzewska JM, Linskey ME. Trigeminal neuralgia: a practical guide. Pract Neurol. 2021. (PubMed)
  8. Signorelli F, et al. Interposition versus transposition technique in microvascular decompression for trigeminal neuralgia secondary to vertebrobasilar dolichoectasia: a systematic review and pooled meta-analysis. Front Neurol. 2024;15:1474553. doi:10.3389/fneur.2024.1474553. (PubMed)
  9. Hajikarimloo B, et al. Microvascular decompression for trigeminal neuralgia secondary to vertebrobasilar dolichoectasia: a systematic review and meta-analysis. Acta Neurochir (Wien). 2026;168:168. doi:10.1007/s00701-026-06925-0. (PubMed)
  10. Fonseca PEO, et al. Efficacy and safety of microvascular decompression versus gamma knife surgery in patients with trigeminal neuralgia: an updated meta-analysis. Neurosurg Rev. 2026;49:469. doi:10.1007/s10143-026-04373-z. (PubMed)


Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *